Para emprender
un viaje, se nos ha hecho costumbre prever todos los acontecimientos posibles
en el trayecto. Nos cuesta creer, que contaremos con servicios viales
eficientes, dispuestos a la resolución de conflictos, emergencias, choques,
averías y demás situaciones.
¿Has pensado
alguna vez, lo agradable que sería disponer de servicios viales de calidad,
donde puedas hacer paradas para hacer chequeos, mantenimientos preventivos,
correctivos, y adquisición de consumibles personales y vehiculares.?
En Venezuela,
hace poco más de diez años atrás cuando
las estaciones de servicio de combustible, pertenecían a franquicias
petroleras, era normal contar con el chequeo de aire en los cauchos, servicio
de agua (para el vehículo), baños públicos, teléfonos públicos o cabinas
privadas, y un minimarket (tiendita) donde se encontraban, venta de alimentos, bebidas,
periódicos, aceites, repuestos de mecánica ligera, entre otros.
La realidad
que hoy nos cobija, tiene un sinfín de razones por las cuales los servicios
viales públicos y privados se encuentran en declive. Sin embargo, un programa de asistencia vial
coordinado con oficinas regionales, y municipales pudiera disminuir la lista de
problemas que afectan a usuarios de las vías terrestres que transitan de forma
general, o se encuentran en descubrimiento de rutas por placer turístico.
No disponer de
servicios viales, ni paradores turísticos, conlleva a largas travesías en
carretera que muchas veces resulta un riesgo en general. Las cifras de
incidentes que ocurren por culpa de estas situaciones aumentan
considerablemente cada año. Muchas de
las colas, y demás circunstancias ocurridas en las vías son producto de
vehículos que se encuentran en situación de averías menores, que pudieron ser resueltas en una estación de
servicio vial pero que por mal funcionamiento de la misma, motivaron al
conductor a seguir camino aún con el desperfecto.
La
recomendación que hago en este apartado es referente a la necesidad de
infraestructuras de servicio, en las carreteras. Es importante propiciar la
prevención de accidentes en todos sus niveles, no solo con campañas en
temporadas altas, donde el chequeo de frenos y cauchos sean vitales. Sino,
también poder suministrar estaciones físicas de adquisición de insumos, como tambien de
personas especialistas en mecánica ligera, sitios como caucheras, espacios de servicio
de agua y aire, así como disposición de líquidos lubricantes de vehículos,
puestos de seguridad, puestos de
tránsito terrestre, puntos de control vial y demás estructuras garantes de
un viaje agradable sin importar la circunstancia que se presente.
La
hospitalidad requiere de un conjunto de instancias y medidas que garanticen su
normal desenvolvimiento en parámetros regulares. Es decir, prever en la mayor
forma posible las condiciones en las que el turista se está desplazando.
Considerar todos los aspectos que se presentan a la hora de hacer turismo, es deber de quienes pertenecemos al sector en
general. Propiciar en la mayor forma posible, una experiencia única en la
persona, nos hará merecedores de la mejor de las recompensas: un cliente
satisfecho desde que sale de su hogar, hasta que regresa.
YAHVE
HERRERA
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