lunes, 11 de noviembre de 2013

Int. #2 La terminal

2. Intervención. “Un no turista/ no viajero en tránsito/ no asilado/ no residente viviendo en un no-lugar”.


La película estadounidense “The Terminal” estrenada en el año 2004 y dirigida por Steven Spielberg es un drama romántico con toques de comedia que describe la historia de un ciudadano de un país europeo que al arribar al aeropuerto J.F Kennedy de Nueva York le informan que Estados Unidos no reconoce al nuevo gobierno instaurado, a través de un golpe de estado, en su país, por lo que sus papeles no cuentan con la legitimidad correspondiente, por lo cual al protagonista le es negado volver a su país y mucho menos pisar tierra estadounidense.
            Así pues, Viktor Navorski (representado por el actor Tom Hanks) hace vida en la terminal aérea por meses, cubriendo sus necesidades básicas de una forma bastante rudimentaria y consiguiendo dinero ayudando a los trabajadores de las tiendas del terminal. Finalmente, la guerra civil de su nación termina y su pasaporte y demás documentos son validados. Entra a suelo estadounidense a cumplir un deseo de su padre y vuelve a su país de origen.
            Dicha historia esta inspirada en la vida de Mehran Karimi Nasseri, nacido en Irán y desterrado de su país en 1988 tras participar en manifestaciones de protesta en contra del régimen que gobernaba en aquel entonces. Las autoridades lo subieron a un avión sin documentos, y al llegar al aeropuerto de Londres se le fue negado el derecho de asilo, por lo que durante 4 años viajo en vuelos europeos hasta asentarse en el aeropuerto Charles de Gaulle de París, en donde literalmente vivió hasta el año 2006.
            En el aeropuerto parisino, el lugar al que acudía para descansar estaba en el subsuelo, entre cajas, maletas y libros. Empleados y viajeros solían procurarle alimento, ropa y la prensa del día (lectura que nunca se saltaba). De hecho, recibió 300.000 dólares por parte de Spielberg por la compra de su historia.  Quienes lo conocieron aseguran que era un buen hombre, amable y muy aseado, y que cuando le pedían una foto, de forma muy simpática sacaba un espejito y un peine blanco.
            Se ha de comentar que en 1991 las autoridades francesas le otorgaron un permiso de residencia, el cual rechazó. Ya no se sentía ciudadano de ninguna parte, la terminal era su hogar.  En 2006 fue trasladado a un hospital para luego ser acomodado en un hotel cercano. El 6 de marzo de 2007 fue transferido al centro de recepciones Emmaus en el distrito 20 de Paris, y desde ese momento no se ha vuelto a saber de el.
            ¿Qué era Mehran Karimi Nasseri? Con propiedad podemos decir que no era un turista porque las razones por las que se encontraba allí no eran por ocio, además que su estancia no fue de 2 o 6 meses, fue de años. Tampoco era un viajero en tránsito, porque pernoctaba en el lugar, tampoco era asilado porque el asilo que recibió lo denegó, y definitivamente no era residente porque no vivía en Francia, vivía en un Aeropuerto, que a saber y según el antropólogo Marc Augé, este sitio clasifica dentro de los no lugares; espacios marcados por su anonimato donde el tránsito es el componente esencial, lugares de la despersonalización de la alta modernidad, donde el individuo se pierde en los trámites exigidos y en las actividades permitidas.

 Como nota curiosa podemos añadir que para Augé entre los “no lugares  se incluyen “las autopistas y los habitáculos móviles llamados «medios de transporte» (aviones, trenes, automóviles), los aeropuertos y las estaciones ferroviarias, las estaciones aeroespaciales, las grandes cadenas hoteleras, los parques de recreo, los supermercados, la madeja compleja, en fin, de las redes de cables o sin hilos que movilizan el espacio extraterrestre a los fines de una comunicación tan extraña que a menudo no pone en contacto al individuo más que con otra imagen de sí mismo”. 
                                                                                                          Ariadna A. Mejías Suárez.
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